jueves, 21 de julio de 2011

Análisis del libro

Análisis de los Acontecimientos



                                                 
                                         

Capítulos.


1.- La arena cae de noche:

Una noche en medio de una tormenta de arena cuatro niños salieron de sus casas, en busca de una aventura. Uno de ellos llevaba de la mano a una pequeña niña de trenzas largas las cuales se le movían de lado a lado por el fuerte viento que soplaba, la alentaban para que acelerara el paso, al llegar al final de la calle se encontraron con un caserón abandonado. Ramiro susurró llegamos al castillo negro, Ramiro le ordenó a Luis que sacara la tabla que tenían marcada desde antes con una cruz, primero entró Tomás, luego Luis, despúes Clara y finalmente Ramiro. Al llegar a la puerta de entrada todos empujaron y de inmediato cayó una llave con la que Ramiro abrió el castillo, en el lugar había mucho polvo, Ramiro prendió un fósforo el cual se le apagó al instante, luego de eso buscaron un lugar donde dormir y descansaron hasta el otro día.


2.- Un piano y una silla frente a la luz

Ramiro fue el primero en despertar al día siguiente por una luz que atravesaba las ventanas, se levanto y vió un enorme perro que lo miraba con ojos mansos, todos despertaron con el movimiento de Ramiro, un perro gritó Clara asustada. Al centro del salón había un piano blanco, Luis entusiasmado le dice al jefe que hay que ir a conocer el resto del castillo, el cual contesta todo a su tiempo, para empezar partiremos con el primer piso, entraron al comedor que tenía doce sillas, una puerta que al abrirla a su izquierda tenía siete ventanas,
 la cual Ramiro llamó la sala de las siete ventanas.


3.- Vestido de seda y guantes de encaje

El perro llevó a Clara a una de las habitaciones del castillo, era un dormitorio celeste con cama de hierro cubierta por un género celeste, sobre la cama habían unos cojines que afirmaban a una muñeca con los brazos abiertos como dando una bienvenida, tenía un sombrerito de encajes y un vestido de seda azúl, con zapatos negros y calcetines azules, con las piernas blancas y resecas que los miraba con ojos entornados, . A Clara le gustó la muñeca y quiso quedarse con ella, todos los niños estaban en desacuerdo con esa idea, por lo que Clara se opuso, diciendo que era suya y que la estaba esperando, la bautizó con el nombre de Abuela, se dirigieron a la próxima habitación donde había una cama grande y una pintura en la pared que mostraba a una niña de cabello corto, ojos negros, y una mirada entristecida hacia la ventana. Ramiro dijo que él por ser el jefe dormiria en la cama grande lo cual le molestó mucho a Tomás ya que él quería dormir allí.


                           


4.- Una silla para abarcarlo todo

Ramiro entró a la sala de las siete ventanas y vió la silla en la que todos querían sentarse pero nadie lo hacía porque sabían que el jefe se quería sentar ahí, de pronto la silla se vió demasiado solitaria que Ramiro se sentó en ella. Al llegar Tomás y Luis vieron a Ramiro sentado en la silla, Tomás pensó que debía haber sido él el primero en sentarse porque Ramiro se había quedado con la cama más grande y no era justo que se quedara con ambas cosas, sin embargo Luis dijo, Ramiro pareces rey, lo que hizo que Tomás muy rabioso y enfadado le contestara callate estúpido.
Después de la conversación entre Luis y Tomás, Ramiro se retiró a paso lento. Tomás le dijo a Luis:
La próxima vez que le digas rey te arrepentirás, pero si es verdad que parecía rey le contesta Luis.


5.-  Cuando El viento no mueve los árboles

 Clara puso la mesa para almorzar, al poner el pan en el  horno no se doró y lo puso sobre la mesa tal cual, en cada puesto puso un pan y una copa vacía.
En un minuto llegó Ramiro que presidió la gran mesa, levantó la copa y dijo:
Bienvenidos al castillo negro.  Todos bebieron un sorbo imaginario.
Ramiro pensaba que tendría que ser más severo con Tomás, se dirigió hacia él para hablarle e ir a buscar frutas, lo encontró entretenido lanzando migas al patio  por una ventana del comedor.  Mientras recogían frutas Luis saltaba de árbol en árbol con una canasta y a Tomás no le quedó más remedio que hacer lo mismo aunque de mala gana.


6.- Una risa sonó como llovizna

Los niños fueron a sentarse a los sillones  llevando la fruta recolectada en el jardín, Ramiro ofreció la pulpa dorada y jugosa.  Ramiro juraba que la muñeca esta más vieja.
Ramiro dijo que había que irse a dormir, que cada uno sabía cuál es su dormitorio.
Todos pensaban en la niña de la fotografía, después todos durmieron, menos Clara que peinaba los cabellos enredados y ásperos de su muñeca, de pronto apareció una niña de ojos grandes y oscuros que la contemplaba con triteza, levantó la mano y se esfumó.  Después de un largo rato sonó una risa y finalmente se mezclaron dos voces, era la niña de la fotografía.
De pronto se escuchó:
¿Cómo te llamas? dijo Clara
Me llamo Melisa y esa es mi muñeca.


                


7.-  En el castillo habrá un concierto

Ramiro se despertó primero que todos ese día, el perro roncaba,  Ramiro se levantó, bajo las escaleras,
se detuvo en el salón,  escuchó un silencio que lo invadía, abrió el piano para romper ese silencio y decidió tocar la nota más alta, su dedo  índice viajo en el aire y cuando estaba a punto de tocar la tecla del piano se escucha un grito y un ladrido,  era su hermana y el perro, Clara dijo nadie debe tocar el  el piano, solo ella.
Ramiro la observaba y pensaba, Clara ha madurado en el castillo negro, Clara dijo ¿Tienes hambre?, ahora era la misma,  en ese momento bajaban Luis y Tomás  con las cabezas mojadas, Luis gritó hay agua jefe, sí ya lo sé contesto Ramiro,  ahora a preparar el desayuno, comieron el resto de las
frutas, Luis empezó una guerra con las cáscaras , Ramiro lo miraba sereno y sonriente.
Tomás con rabia le dijo a Luis:
Mira se cree mayor que nosotros, Ramiro es nuestro mejor amigo dijo Luis a lo que Tomas respondió:
Ahora no.
Ramiro se dirigió a Tomás y le dijo:
Al próximo grito te vas.
Te sientes superior a todos, se alteró Tomás, rojo, Ramiro sólo lo miró..
Ramiro siguió a Clara y vió a Clara entrar a la sala que no se podía abrir, le habló y le preguntó que como había podido abrir la puerta,  ella le contestó que no le creería, estaba en el cuarto de costura, Clara le habla a Ramiro de Melisa y le cuenta que es la niña de la fotografía, que estuvo anoche con ella y que jugó con la Abuela que era su muñeca, que ella siempre tocaba el piano y que lo podían tocar juntas y que por eso necesitaba hacerse un vestido para el concierto de la noche, me pidió que nos quedaramos en el castillo hasta que la Abuela cerrara los ojos.  Ramiro pensaba que su hermana estaba enferma.


8.-  Clara está triste

Ramiro meditaba en la sala de las siete ventanas, sólo sabía una cosa, su hermana no era mentirosa, desde el día que entro al castillo negro ya no era la misma, decidió hablar nuevamente con ella, al ir donde estaba Clara escuchó conversar.
¿Van a venir o no a mi concierto?, insistía Clara, Tomás enojado le contesta que hasta cuando habla tonterías, ella con tristeza les dice que si no le creen la escuchen esa noche.  Clara quizó contar a sus amigos que alguien le pidió que fuera su amiga y que la Abuela sufre porque quiere estar con ella, pero que todavía no se puede,  al ver que Tomás se ríe les dice que la niña de esta casa conversa con ella y que la Abuela es su muñeca, que Ramiro ya lo sabe y no se rió.  Tomás se burla y dice que el jefe es muy serio, los niños no terminaban de reirse de Clara, hasta que entra Ramiro y dice de mi hermana no se ríe nadie, Tomás enfrenta al jefe diciéndole una cosa es que nos mandonees pero otra muy distinta es que nos obligues a  reverenciar a tu hermana, e insiste diciendo  que le cree a su hermana el cuento de la aparición, Ramiro contesta que sí le cree.  Tomás se siente victorioso ante la respuesta de Ramiro.


9.-  Nadie cree en lo que teme

Clara lloraba por que se habían reído de ella, su hermano preocupado fue a hablar con ella y le dijo:
No quiero que llores por las bromas que te hacen, tienes que ser una niña valiente, ella le contesta el que no es valiente eres tú porque le tienes miedo a una niña, sí a Melisa.
No dijo Ramiro, yo no le temo a nada.
Entonces escucharás mi concierto, se alegró Clara
Ramiro le dice insistes en lo del concierto, no te importará que se rían de tí al ver que no sabes tocar,
pero si te dije que Melisa tocará conmigo le contesta Clara, bueno esta bien escucharé tu concierto.
Luego de eso Ramiro habló con Luis y Tomás y les dijo que Clara  ha inventado un juego y que había que seguirle la corriente, hoy dará un concierto y  les pide por favor que la escuchen y que no se rian de ella.
Al caer la noche Clara les pidió que por favor la esperaran cerca del piano, sentado en los sillones de cuero con los ojos cerrados, de  pronto bajo la escalera la vieron que venía con un hermoso vestido y la muñeca entre sus brazos, ella se sentó en el taburete, inclinó la cabeza y sus manos empezaron a tocar una melodía repetitiva que se escuchaba cada vez más fuerte, Clara estaba tocando el piano, Ramiro, Tomás y Luis incapaces de moverse y pensar, sentían que esa música siempre estuvo en el castillo y ellos no la habían sabido escuchar,  de pronto ante ellos se dibujaron dos Claras, los contornos  vibraron como un dibujo de doble línea, algo se desprendió y la imagen de Melisa se apareció ante los niños, con un vestido blanco de encajes y botines negros, debía tener unos catorce años y su expresión era la misma de la Abuela, Clara dice lo hicimos, Melisa le contesta, sí lo hicimos, luego comienza a desaparecer, Clara les dice ¿verdad que Melisa es más linda que en la foto?.


10.-  Un Sótano para vencer el miedo

 Todos los niños estaban en la habitación de Ramiro, Clara les mostraba la cara de la Abuela para demostrarles que había envejecido mucho más, les explicaba que Melisa la quería mucho y que cuando ella se enfermo por dentro, la Abuela enfermó por fuera, por eso Melisa viene a decirle que algún día van a estar juntas y que le había pedido que le cuidara la muñeca hasta que no pueda abrir los ojos.
Tomás, Luis y Ramiro dijeron no tener más miedo y para demostrarlo Ramiro propuso a Tomás ir al Sótano,  abrieron la puerta de la cocina, la blancura estaba en todas partes pero apenas abrieron la puerta del sótano la oscuridad invadió todo.
Ramiro advirtió que bajaría sin luz, a lo que Tomás responde:
Entonces deja los fósforos aquí, de acuerdo dijo Ramiro,  ninguno de los dos quería ir último, los dos se pelearon por bajar primero, pero Ramiro de un empujon lanzó a Tomás diciendo sigo siendo el jefe, yo digo lo que se hace ¿de acuerdo?, Tomás con rabia murmuró está bien pero no me pidas ayuda.

           
                                   


11.-  Hay que imaginar la luz

Los corazones de los muchachos latían con violencia.  La oscuridad era tan grande  que lo negro se transformaba en blanco.
Bajaban las escaleras para demostrar su valentía, bajar a ese sótano era la prueba de fuerza a sus espirítus que disputaban el poder y la autoridad, es por eso que seguían bajando sin detenerse, falta mucho preguntó Tomás, no sé no veo nada contestó Ramiro.
Tomás pregunta a Ramiro:
¿Te gustaria ver a Melisa?
Si pudiera verle la cara
De pronto la luz empezó a agrandarse, era un espejo, era una estrella, era una luna y emergiendo en un baño de luz apareció Melisa por segunda vez en el día, ella preguntó ¿Me querían ver?, Ramiro hizo un movimiento afirmativo con la cabeza, sé que tienen miedo ¿Porqué bajaron?
Ramiro dijo: Para verte a ti.


12.- La luna tiene los ojos negros

La niña del sótano se quedó en silencio, ellos no se movían, la contemplaban en ese extraño oasis de luz, Melisa les contó su historia, había llegado muy pequeña a ese poblado del desierto en medio de la noche,  su padre hizo construir la enorme casa al estilo de la que tenìa en su lejana tierra, mandó a buscar los muebles, los cristales, las maderas y los géneros que tapizaban las paredes, su madre plantó árboles y arbustos.
Melisa apenas sabía hablar cuando aprendió sola a tocar  el piano, al comienzo se entretenía repitiendo con la música el ruido del mar pero eso no le bastó y comenzo a  interpretar lo que nadie escuchaba el llamado del desierto a la lluvia, el dolor del suelo cuando le arrancaban los minerales y el silencio de los pájaros cuando algo se avecinaba.
Melisa se  acodaba en la ventana y veía caer la arena con tristeza.  Fue cuando le encargaron la muñeca.  Un día sus padres la encontraron dormida sobre el teclado del piano respirando con dificultad, los médicos dijeron que su sangre se había adelgazado que parecía agua, un día le pidió ayuda a su muñeca para que le ayudara a respirar, una noche que la fiebre quemó su cuerpo miró la muñeca que estaba recostada a su lado y le dijo que se tenía que ir pero que la quería mucho y que no la olvidara y ahí cerro los ojos para descansar en paz. Melisa dice que sus padres hace tiempo que están con ella que sólo falta su única amiga la muñeca.  Ramiro preguntó por el perro y Melisa contesta que un día llegó sólo a cuidar la casa.
Posteriormente Tomás sube la escalera dejando a Ramiro encerrado en el sótano, Ramiro conversa con Melisa y ella le dice que le dirá a Clara que le abra la puerta, Ramiro le contesta que debe ser Tomás quien le abra, mientras tanto Tomás quería tomar el lugar de Ramiro y así poder dominar a Luis y convencer a Clara que ese era otro juego. 


13.-  Con los ojos cerrados no se escucha

Clara quería que el perro comiera, ella estaba muy contenta  que su hermano y su amigo no le tuvieran miedo a Melisa, en ese instante pasó por el comedor y vió la puerta cerrada, le habló a su hermano y le dijo que lo iba a sacar del sótano, pero Ramiro se lo lo prohibió, que saldría cuando Tomás le abriera, Clara asombrada le preguntó no está contigo, Ramiro le respondió subió y me dejó encerrado. Ella fue de inmediato a la sala de las siete ventanas y vio a Tomás sentado en la silla y le dijo que saliera de la silla porque le correspondía a Ramiro ya que él era el jefe, Tomás le respondió ahora soy yo, dime jefe dijo Tomás, Clara le dijo tu no eres el jefe porque el jefe es mi hermano.  Luego aparece Melisa la cual le dice a Tomás que Ramiro no saldrá del sótano hasta que él le abra y Tomás le dice que primero tendrá que rogarle.


14.- Melisa en el claroscuro

Clara fue a ver a la Abuela mientras hablaban Luis y Melisa, ella le preguntó a Luis si le tenía miedo, no le respondió Luis entrecortado, sí tú me tienes miedo repitió Melisa. Melisa y Luis, se dieron cuenta al igual que Clara que la Abuela estaba más vieja que ahora parecía un durazno reseco, Clara le preguntó a Melisa cual era el nombre real de la Abuela y ella le respondió que no importaba porque para ella era la Abuela. Melisa le dijo a Clara tienes que dejarla descansar en paz, sí dijo Clara muy triste.  Tomás se dirigió hacia el sótano y le gritó a Ramiro que tendría que pedirle de rodillas que le abriera. 


15.- Brillo de bronce, Brillo de cirio


Tomás tenía remordimiento porque había dejado a Ramiro encerrado, tenía miedo,  así que buscó los fósforos en el piso cerca de la puerta pero no estaban, así que siguió en las sombras el brillo de la baranda de bronce de la escalera  que se curvaba hacía arriba, desde allí vió el resplandor filtrarse bajo la puerta del dormitorio de Clara, ella tenía la luz, cantaba su canción para hacer dormir a la Abuela.  Luis también cantaba, ellos estaban felices.  Tomás abrió la puerta, Luis y Clara le dijeron andate no te queremos aquí,  dijo quien tiene los fósforos que me los entregue de inmediato, Luis le dijo ven a buscarlos ya no te tenemos miedo, Clara dijo sí ya no te tenemos miedo, entonces Tomás le quitó la muñeca y pidió los fósforos, se los entregaron y salió, bajo corriendo al primer piso, luego lo sigueiron Clara y Luis, Melisa apareció iluminando la estancia, tiene a la Abuela, Melisa tienes que hacer algo gritó Clara, ella cerrará los ojos cuando deba cerrarlos, de las sombras pasará a la luz dijo Melisa, Tomás se encerro en la sala de las siete ventanas, ya no dependía de nadie tenía  la muñeca, la silla y los cirios. Tomás grito ya está cerrando los ojos, Clara se levantó, pateo, gritó, golpeó hasta el cansancio.
Tranquilos, esperen se escuchó a Melisa desde algún rincón, Clara y Luis esperarían no sabían que pero esperarían.


16.- Luces en el vuelo de seda

Ramiro subía las escaleras del sótano con las piernas debilitadas.  Estaba dispuesto a pedir a Tomás que le abriera  si eso libraba a su hermana de la pena que estaba sintiendo, Tomás lo precionaba por medio de Clara.  Cuando llegó al último peldaño gritó Tomás y la voz no le salía,  Tomás se apoderó de la muñeca y el perro se lanzó y pidió a Luis que sacara al perro de encima porque no podía respirar, lo movió y se dio cuenta de que estaba muerto, en ese mismo instante la Abuela cerró los ojos para siempre. Melisa los miró a todos, primero a Clara, luego a Luis y finalmente a Tomás mientras la muñeca se iba a las manos de Melisa, en ese instante se dieron cuenta de que había mucho humo dentro del castillo ya que los cirios estaban quemando la sala de las siete ventanas.


                             




17.- Y el viento deja caer su llovizna

El castillo negro se incendiaba Tomás, Clara y Luis fueron a buscar a Ramiro, Tomás dijo esto es asunto mio, saca a Clara de aquí le dijo Luis, Tomás fue a buscar a Ramiro somnoliento, mientras Ramiro salía Tomás fue en busca del cadáver del perro que estaba en el suelo, salieron corriendo sin mirar atrás. Tomás preguntó a que jugaremos mañana y Ramiro le dijo no sé decide tú porque te toca ser el jefe.  

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